lunes, 3 de febrero de 2014

LEA HORWITZ (LA JOVEN DEL VÍSTULA)



   Ella permanece mirando el suelo. Ríe o gime. Oculta su tez con una larga y oscura melena.

He despertado bañada en orín, mi piel mancillada por las tormentas de un mal presagio. No sé si fue un sueño, uno de esos malos sueños. Recuerdo haber tiritado antes de nadar en la laguna de mis pensamientos. En ocasiones me sucede que olvido voluntariosa lo que me aleja de estar viva, pero se me hace urgente aterrizar en algo concreto, tengo miedo de perderme. Creo que fue el olor a humedad. No, fue la mirada huidiza de una mujer abrazando a su pequeña con actitud recia. No, tampoco es eso. La memoria me traiciona en el instante vital. Sí, es de vital importancia encontrar la clave que desvele el inverosímil estado  en el que me encuentro. Los seres latentes corren el riesgo de aprisionarse en una ensoñación, de ahí a la eternidad hay sólo un paso. Es preciso recordar, despejar la niebla de esta congoja. Una bandada de golondrinas anida en mi nuez desde que experimenté el significado del rubor y es una sensación persistente. Quiero llorar, pero estoy seca. Espera, ya está. Lo puedo ver. El manto blanco apenas deja distinguir la silueta de los trenes. Los perros ladran, la gente ha perdido todo resquicio de dignidad, actúan como animales lanzando sus bramidos mientras buscan cobijo. Pero los hombres lobo asedian y los perros aúllan sin cese. No es fácil hacerse invisible entre gigantes de expresión torcida. El rebaño entra sumiso en el redil. Nadie hace nada distinto a lo que se espera de nosotros. La conformidad se asienta calmadamente y la bienvenida está planificada. El nuevo hogar se llama infierno; no será peor que respirar durante días la inmundicia del hombre, aglutinados en un vagón de mercancías. No, qué digo, es imposible que exista un paraíso tras nada que sea tan gris como ese Treb... Soy incapaz de pronunciar su nombre. Me pesan los brazos. Me pesan también los dientes. Nunca creí que diría algo así; siento que he estado besando los residuos de la humanidad y que la humanidad ha rasgado mis labios con una lija. Siento haber estado masticando tierra y vomitando heces durante días. Siento que el alma se ha fugado con mi ideal de mujer libre. Eso quiere decir que estoy atrapada. No, eso quiere decir que me han atrapado. Me separan bruscamente de Mija, el último eslabón que da sentido al todo, me abandona desnuda ante la nada. Su gesto, lo conozco bien, es el de haber soltado con demasiada prontitud mi mano endeble. Un rastro de traición se dibuja en su rostro, me busca entre la masa ingente de animas a la deriva, pero es tarde para enderezar el destino, no es lícito un tiempo de lamentos. Mija grita henchido de rabia; un animal más, con su herida mortal sangrante, llamando a la cría, a su hermanita. Cierro los ojos y me estremezco ante su languidez. Mis padres se romperían al vernos así, si la tierra no se los hubiera tragado ya. Quién sabe si esa tierra no hará lo mismo con nosotros. No llores, las lágrimas son imágenes volátiles, se evaporan con facilidad; desaparecen un día u otro mientras el dolor permanece implacable, como esa primera canción aprendida que siempre queda incrustada en algún recoveco del cerebro. Queda el confuso sonido de Mija en la lejanía. Yo no me puedo romper. Creo desvanecer, pero no hay tregua. Me arrastran a un cuarto tan frío y doliente como logro percibirlo en estos instantes. Rasgan mi escaso ropaje. Siento las manos lascivas de un extraño sobre mis pechos aún intactos, perturbados antes de hora. Nadie pidió turno. Mi carnet de baile continúa vacío, señor. Pero las manos ya estaban allí, abarcando mi torso con un vigor desconocido y pútrido. Empiezo a recordar. Una mirada glacial clavando la punta del iceberg en mis pupilas y su miembro en aquello que pensé sería mi gran descubrimiento de un futuro cercano. Babea, gime a veces, si cierro los ojos me hace pensar en un bebé enfermizo privado del maternal alimento. Pero es efímero. Continúan siendo rabia, sacudidas y mi inocencia desvestida sobre una mesa de titanio. El frío me evade. Voces, voces que celebran la mueca inevitable de la joven del Vístula y el exilio de mi voluntad. Otras manos, otros deseos sucios, otras babas. Una mirada pétrea y luego una asustada. Una expresión de no querer queriendo. Una bofetada en la mejilla más pálida y un puñetazo en la boca del estómago y mis nalgas emulando las cascadas de Kamienczyk, rojo bermellón reptando por las paredes escarpadas y coágulos en mis piernas. Ellos no tienen un motivo, mi cuerpo abierto les eleva a la enajenación. Estoy cansada de ser un juguete. Pero el juego todavía perdura. Siento palpitar los callos de mis manos, como si la tierra trabajada proclamara mi venida, mi pronto regreso al hogar, a ese pueblo que dejé atrás en el ocaso de mi dicha. Me invade una enorme tristeza, la tierra que hay bajo mis pies es tan solo una fosa común. Lo sé. No es muy común tener esta clase de sensaciones repicando en la cabeza. ¡Dios mío! siempre amé la tierra, pero no de esta manera. No así. Mis manos son más viejas que mi piel, pero menos que mi mente. Intuyo que tal vez sea ya tarde para cambiar eso de mí. Después de perder mi único secreto, bajo el peso de los que sólo querían besar mis labios, la joven es precozmente amputada de mí. Me afeitan la cabeza y rasuran mis ideas asustadas. Ahora puedo sentir el vacío. Los llantos de otras mujeres son sólo el eco de una lírica macabra, los escucho pero estoy de viaje y sólo percibo que no volveré a ser la chica desgarbada con trenzas que despertó la curiosidad de los hombres. Despiojada. Ya está. Un trámite escudando otra verdad.
    Los días pasan y me transmuto imperceptiblemente, dejo de ser la niña y comienzo a ser una mujer inerte. Una caminante sin propósitos; de nada sirve ya el instinto, agazapado entre madrugadas de escarcha y noches de insomnio. Despierto por la mañana con una melodía acariciando la conciencia de otro tiempo mejor. Sonrío. Nunca había sucedido en aquel lugar y nunca más se repetiría. Resuena en mi memoria la melodía del abuelo. De niños, Mija y yo escuchábamos, imperturbables, aquella canción que hablaba de un pueblo sin tierra buscando ser libre.
Itzjak, con sus mejillas sonrojadas, por el anhelo de aquella tierra inexistente, cantaba hasta la extenuación y luego bebía su Dwójniak en vaso ancho. Bebía con deleite a pesar de las recriminaciones de la abuela. Empiezo a ver con nitidez, fue esa mañana cuando mi aliento se cortó de cuajo. Yo tarareo sin pensar la canción del abuelo, eso es. Una mala vibración me estremece de talón a nuca, un escalofrío inquisidor, una idea funesta dibujando mi cuerpo desnudo bajo tierra. Y mis callos hormigueando de nuevo. La llamada. Otra vez. Entran a buscarnos con delicadas maneras, algo inhabitual durante la estancia forzada. No aúllan, ni escupen, ni nos miran a los ojos. Confeccionan su acostumbrada comparsa de marionetas sin alma, en orden y en silencio. Caminamos con la cabeza gacha mientras miramos como las huellas de nuestros pasos casi no dicen nada, son invisibles, inexistentes. Tengo un mal pálpito, no quiero esfumarme. Nos meten en una de esas naves, protagonistas de tantas leyendas, donde uno se siente envasado al vacío, porque no queda aire que respirar, porque las personas se comprimen en una abigarrada escultura de carne, piel y hueso. Todos miramos hacia arriba, la respuesta al enigma, tantas veces nombrado, gotea todavía de las duchas mal cerradas. Pienso en la oscuridad como inquilina precedente y me invade el horror. Las puertas resuenan con el estruendo de una caja hermética. Gritan, gritan y golpean las paredes. Todos aquellos cuerpos escuálidos y aún sonrosados están fuera de sí. Yo no me muevo. Yo sólo rezo. Ellas se quiebran y yo soy testigo mudo de su dolor. Les diría que es mejor dejarse llevar, pero verlas así, batallando contra gigantes, contra hombres-lobo, me da tranquilidad. Pienso en sueños plácidos junto a una chimenea, en Itjzak y en la senda que bajaba al río. Pienso en lo que hubiera sido de mí si no hubieran truncado mis ilusiones con una visita inesperada. Pienso en Mija y en mis padres, bendecidos bajo la luz de este amor que me aprieta tanto. Creo que fue el amor universal, sí, ahora sé que fue eso lo que sentí. Me abracé desesperada a una extraña, le besé sin pudor en los labios y expresé mi alegría por haberla conocido. Ella rió y lloró a la vez. Le acaricié el pelo y brotó algo mágico entre mi pecho y su mirada trémula. Cerré los ojos. No quise ver el color de una despedida. Preferí ser una estatua muda con sueños de otra vida. Me llamo Lea Horwitz, pero prefiero que recuerden a la joven del Vístula.

Mi pequeña jovencita nació físicamente el pasado 1 de Febrero en la Sala de Camí de Nora (Sagunto)... Donde espera reposar su alma durante, al menos, 1 mes y medio... Viernes y sábados a las 21h. Por si alguien pasara por allí... Besotes.

sábado, 25 de enero de 2014

JEFF BUCKLEY




    Jeff había nacido para brillar en penumbra... Uno de esos seres virtuosos cuyo cometido es efímero pero intenso. Una estrella fugaz que deja su estela perpetua en el firmamento o algo así. Hijo del aclamado cantautor de folk Tim Buckley, fue un rebelde con causa musical, pues la impronta genética, más un 
inusitado interés por la creación hicieron de él a ese gran desconocido que proclamó gloriosa su única pieza de estudio: "Grace". Catalogado por críticos y entendidos como una obra maestra de la música contemporánea ha sido descubrimiento e inspiración para muchas de las bandas del rock de las dos últimas décadas. Grandes músicos de la categoría de Thom Yorke, (De los Radiohead) Matt Bellamy, (De Muse) Chris Martin (De Colplay) o el mismísimo Rufus Wainwright han recibido una clara influencia de Buckley que se ve retratada en su labor de vocalistas (Tienen todos una curiosa similitud tonal y de modulación) y en la atmósfera que son capaces de crear con su voz.
 
   Admirador a su vez de "Grandes" de  la música como Leonard Cohen, Nina Simone o Bob Dylan... Buckley consiguió contar desde un lenguaje tan rico y atractivo como inaccesible ( Su rango vocal era de 4 octavas y media) temas como ese " Lilac Wine", que ya versioneara la Simone años atrás, y que son muestra de la complejidad y belleza de una voz que sacude el alma sin que duela. Pero el tema que fue, sin duda, una conquista sobre terrenos nada cómodos (Ya sabemos lo que significa Cohen en el panorama musical) es su particular versión del "Hallelujah" que es lírica y poesía sin el dramatismo de Cohen y con la fuerza moderada de quien narra un cuento o canta una nana que no pretende adormecer sino despertar eso tan profundo que anida en las raíces de los pies. Hay quien asegura que se trata de la mejor versión de ese tema y que supera a su original. Yo estoy de acuerdo con esa afirmación.
    La razón de este recordatorio tan poco meditado es que he vuelto a escuchar algún tema inédito de Jeff, de esos que jamás llegaron a grabarse en un estudio y se ha despertado en mí la necesidad de dedicarle un espacio a una de las voces más fascinantes que han existido jamás.
 Un referente que sigue cultivando mi amor por quien suena diferente y sabe ganarme con la sutileza de un mago o un artesano... Siempre fuí exigente con eso. Ya lo sabéis. Nunca sabremos si fue el río Lobo el que te enguyó calladamente, o si tu bipolaridad te llevó a los brazos de una ninfa enamorada... Qué importa ya. Quedan tu silencio y tu vida, un apellido al que te agarraste con fe, un don enigmático escalando notas y descendiendo a los infiernos... Un camino intenso el andado... Hoy te he querido pensar amigo Jeff...




lunes, 13 de enero de 2014

MORDRED




MORDRED: ¡Bienvenida…! Extraña palabra pronunciada entre mis labios. Bienvenida (Ríe) Como si fuera posible integrar el significado del concepto sin más. Como si de repente pudiera olvidar que mi existencia es la triste consecuencia de un propósito que no me pertenece. Sentir afecto es alienante, no produce nada en mi piel y desconozco si es por la carencia o la inapetencia. Soy fruto de la ira y de la ambición ¿cómo podría transformar mi sino en alma o pasión siendo hija de la oscuridad? Hoy, en cambio, es diferente, noto un nuevo palpitar en las vísceras, un estertor de vida, un porqué, una salida. He encontrado mi sitio, mi primer lugar, mi única verdad. Esto es sólo un paso hacia lo que espero de mí, sin filtros ni aditivos. Soy Mordred, al menos empiezo a serlo. Soy Mordred y quiero seguir aquel instinto amputado de la niña que fui, para entender mi búsqueda del ahora ¿No es ese el sentido real de existir? ¿Es eso lo que nos diferencia de los animales? No, no quiero ser un cuervo… Sin embargo siento mis alas negras y puedo respirar la tempestad. Pero no, no soy un cuervo. Sólo necesito un indicio, una pista que me haga comprender la inclinación de la balanza. Podría hacer de mí un ser polar e inabarcable. Mi bondad podría ponderar las excelencias de una vida en paz, mi oscuridad, sin embargo,  prepararía sin dificultad el camino de la codicia. Se llamaba Mordred, empezó de cero y acabó construyendo sus éxitos en soledad, pero sin conflictos ¿Es eso lo que quiero? Tengo la certeza de que podría sacrificar una parte de mí sin remordimientos, pero ¿Cómo? Habla destino, no permitas que camine a la deriva cuando dispongo de unas riendas…




Fragmento de la pieza "Kamelot" estrenada en 2011.

lunes, 6 de enero de 2014

A LA MIERDA V



    A la mierda los que rigen sus vidas en base a ese ridículo papel moneda que ha pasado por muchas manos pero que sólo se queda en unas pocas. A la mierda quienes creen que existe una felicidad tras la apariencia, la ostentación o las buenas maneras, sin nada humano que lo sostenga... Quienes fingen ser quienes no son... niegan lo que son y venden su alma a un Dios impío que no vela por orígenes o destinos... Qué indefendible resulta la codicia ante los ojos de la naturaleza. A la mierda quienes miren a los visitantes de contenedores sin que se les parta el alma por un instante, los que ven en la indigencia un mal y jamás un espejo en el que mirarse. Eso es pobreza absoluta, de la que no se regenera ni en la tumba. A la mierda el wasap. Sí, han oído bien, y los dichosos grupos y esa exigencia manifiesta que está implícita en cada mensaje, solicitando inmediata respuesta. Qué pronto hemos olvidado la palabra y la mirada... qué fácil es desarrollar una lesión cervical enfrascado en esa conversación sin fin que monopoliza las prioridades del ser, mientras alrededor...suceden tantas cosas. A la mierda las dependencias tecnológicas y los avances que nos hacen olvidar nuestra pequeñez. Seguimos sin ser nadie al lado de esta inmensidad que es el universo. A la mierda pues, el ego universal que todo lo corrompe. La humildad otrora estandarte de humanismo y ilustración...es ahora una losa imposible de desintegrar sino es con pico y pala. A la mierda toda esta pantomima navideña idiotizante y alienante en la que caemos todos como moscas en la miel ¿tan difícil resulta comprender que la única verdad absoluta de la Navidad es que nos queremos más porque nos dicen que lo hagamos? salvando conflictos insalvables, sucumbiendo ante la voraz ilusión de esa pretendida unión familiar, relajando los demonios internos para perpetuar la paz universal aunque el mismo 7 de enero quieras aniquilar al vecino porque su perro ladra a todas horas y te altera el sueño... A la mierda los "mañana será otro día", "prometo que cambiaré", " hoy no me siento con fuerzas" y todas esas patrañas que creamos intencionadamente para frenar nuestros impulsos más verdaderos, esos que nos elevarían con tan sólo dar un salto... a la mierda por ser lápida de sueños y tierra baldía para la vida que pudo ser... En nuestra esencia reside el arte de volar..A la mierda esta sensación constante de que nos engañan, sensación que nunca transciende más allá de la palabra intencionada y sobrecargada de razones, esa que no suele apoyarse en acciones concretas de precisión meridiana. A la mierda, a la mierda, a la mierda!!! Ya está. Feliz año...Juas, juas...

miércoles, 25 de diciembre de 2013

LA REVOLUCIÓN DE LOS NIÑOS (O DE COMO PERPHEKTA SUCUMBIÓ ANTE EL PODER DEL ARTE).


    Esta historia sucederá en un tiempo futuro, un tiempo ni tan alejado que nos permita respirar, ni tan cercano que nos hiele la sangre… En cualquier caso las historias se han de contar como sucederán… y esto, tarde o temprano, sucederá... créanme. A no ser que algún elemento inesperado cambie este complicado amasijo de emociones y ambiciones que es la vida…

     El caso es que en ese tiempo futuro, el que ha de venir… sucederá que… No, no, así no se puede iniciar nada… un condicionante severo este del devenir… dejaré pues de hablar en futuro, que me siento amenazado al contarlo, hablaré mejor en presente… cierta resignación es apropiada para implicarse con lo que ha de suceder, eso que aún no ha sucedido…Aunque si hablo en presente no hay solución y el tono descriptivo será más tremendista y vivencial… no, tanta pasión no debe ser buena; mejor hablo en pasado y preservo el clásico hilo conductor de la narración, para habituar el oído a la melodía penetrante del cuento o de la fábula, sí señor. Esta es buena solución. Hablar en pasado insuflará al relato cierta esperanza… quedará la puerta abierta a un cambio que aún está por venir… Todo viaje iniciático tiene su recompensa…sí, me gusta. Mucho mejor en pasado… cómo no lo había pensado antes…

    Pues bien, cuentan que esta historia sucedió cuando las preguntas eran más frecuentes que las respuestas, cuando la ilusión se cubría de una fina capa de plomo y los sueños eran instrumentos de libertad censurados por la tiranía de un Imperio adormecido conocido como Amnesia… Solamente los viejitos, seres conocedores de tiempos inmemoriales y mundos ancestrales, se permitían pequeñas licencias privadas en la intimidad del hogar. Eran pues el oxígeno que respiraban algunos niños inquietos cada vez que palpitaba una curiosidad irrefrenable en su interior… Sus cuentos buscaban dar razones precisas a las preguntas de los vástagos, no sólo intelectualmente, también en el plano espiritual. El ritual de la narración podía ser penalizado seriamente por el Imperio, iba contra toda norma ética, de ahí el anonimato que confería el hogar a tremendo acontecimiento de insurrección. Por otra parte abuelitas y abuelitos acostumbraban a cerrar sus relatos con una frase consensuada y universal, pero secreta, que decía algo así como: “Y los niños vivieron como quisieron vivir”… Pobre de aquel anciano que fuera descubierto en su perversión… desmemoriado, exiliado y abandonado sin el olor de la infancia. Repudiado por todos, en definitiva. Por esa razón era tan importante ser discreto… y, por ende, muy constante en la lucha contra el Imperio de Amnesia y su Sociedad PerpheKta.

    Sociedad PerpheKta, era un sistema creado a partir de los criterios abusivos de producción y discriminación para nivelar el desequilibrio inherente a una civilización demasiado implicada en el plano emocional y sensitivo. Sencillamente no interesaba humanizar, ni cultivar la curiosidad. Siguiendo estas premisas quien no producía lo suficiente para enriquecer al sistema o quien no respondía a la demanda del mismo, es decir, seres débiles, no formados, personas de otras etnias o incluso enfermos… era directamente trasladado al departamento de Transformación donde se le aplicaban técnicas altamente cualificadas para optimizar el producto humano y hacer de él un ser dócil, abnegado y eficiente… Si aún así se resistía al cambio… Bueno, si eso sucedía… sólo quedaba el destierro, un destierro irrevocable y cruel llamado “El abandono”. El Presidente de PerpheKta, el Señor Tajante de Ambitia, un lejano reino de codicia sito en las lindes del Valle de la Perdición, era un tipo intransigente y con carisma, que había encontrado el elemento distorsionador del equilibrio humano. Descubrió que el sentido de la utilidad debía estar siempre por encima del espíritu creativo, el arte supeditado a la efectividad, el proceso personal anulado por la productividad y las preguntas silenciadas por el murmullo constante del miedo… ese que paraliza y que convence de las inconveniencias de ir en contra de lo establecido.

    Aquel Imperio no fue creado a partir de la nada, fuerzas malignas y bien seleccionadas por la mente pérfida de Tajante, participaron en la operación contra la especie humana más calculada y fría que se haya escuchado jamás. Las Inánimas, sombras antiguas sin remordimiento ni afectos declarados, eran participantes activas y sigilosas de unos planes, los de Tajante… que un día llegaron a consolidar aquel reino implacable de desidia y oscuridad invisible.

    La vida en las calles se regía por la métrica perenne de un tic-tac que medía el rendimiento y que marcaba el ritmo constante por el que guiarse en cada pequeña acción. Rascarse la nariz era un tic, agacharse un tic, tac, tic, tocar a una puerta un tic, tac… correr podía suponer una sucesión infinita de tics y de tacs que se contabilizaban en el Contador de tictacs, más conocido como “La esponja negra”. Medidor de impulsos reales que daba como fruto un papel en el que el esfuerzo humano estaba pormenorizado en apartados como destreza, constancia, resistencia, afán de superación y resultado. La máquina culminaba su valoración con una A que significaba Apto o una D que aludía a la deficiencia y designaba advertencia, peligro y supervisión… 3 Des suponían exilio y un no retorno a la vida en Amnesia, en consecuencia... el olvido eterno.

    Las Inánimas cumplían esa función de supervisión, no sólo en las calles, también en los hogares y en las escuelas… donde la educación debía pasar por ciertos filtros nada ortodoxos que anulaban cualquier opción de los niños a crecer en libertad. El tic tac no les era ajeno, los resultados regían su evolución académica y la espontaneidad o la diferencia eran marcadas con una estrella negra en su indumentaria, símbolo del miedo en el Imperio de Amnesia. Estigma para sus portadores y amenaza para todos los que observaran la inequívoca insignia.

    Esta historia no habla de buenos y malos, sino de ciegos e interesados, de hechiceros del tiempo y corderos descarriados, de sometidos y alzados, de poderosos y derrocados… pero fundamentalmente de cómo los niños consiguieron utilizar el arte y el juego para alcanzar su revolución… Una fisura para Perphekta, un halo de luz para todos.














































domingo, 8 de diciembre de 2013

LA INTIMIDAD DE MIJA




El judío está lavándose en un barreño de escasa amplitud. Se encuentra a solas en una habitación oscura y húmeda. El agua está fría y tararea una canción. Se muestra ausente, su cadencia le delata.


MIJA: Quiero ser el niño que un día se encuentra con su sombra; el mismo que hace creer a todos que está loco pero que, en el máximo exponente de la cordura, se protege del peligro de implicarse con sus propias emociones. Quiero despertar siendo ese niño que inventa un amigo, un inocente y dócil acompañante que en nada contraría, que siempre hace por escuchar y que nunca desaparece del todo. Ahora mismo estaría aguantando vómitos y tormentas sin importarle lo más mínimo, sin dolor ni reproches. Su rostro no se sentiría incómodo al sentir palabras de desaliento, yo lo notaría sólo con verlo. Nos tocaríamos sin tocarnos, nos amaríamos en cada anochecer como dos amigos que necesitan experimentar con sus cuerpos. Jugaría con él a crear formas del todo imposibles y nos reiríamos de las batallas perdidas, ayudados por la composición de un elefante con dos trompas. Dibujando figuras en el vacío, dejaría de pensar que me siento así. Vacío. Siempre pensé que la vida sería algo diferente a una tortura. No es que respire compasión, es que pienso que el sentido de mis días ha sido lapidado y sepultado bajo los escombros de una casa en ruinas. Una vez rota y desvencijada, todo es silencio. Perezco lentamente invadido por inevitables preguntas. Pienso que allí, en ese contenedor de deshechos que es el alma, nadie buscará objetos perdidos, recuerdos, maletas, ropas que no hayan sido dañadas. Era vieja y ya no estaba habitada, dirán. Después de un rato asomaré la vista entre dos vigas de madera. Nadie en el horizonte. Sencillamente se habrán marchado todos. Ninguna nota bajo el felpudo. No han querido saber, no han indagado las causas, hay cosas más importantes que una casa en ruinas. Y yo me pregunto ¿Cómo puede un ave Fénix resurgir de sus cenizas cuando no existe la motivación vital? Soy un punto y a parte, en la historia, en mi historia. Construirme a mi mismo es un deseo que nace y muere en mí y esa es demasiada carga para un niño grande sin sombra. Quiero cerrar los ojos un instante, encontrar una sola idea que me aleje del deseo de permanecer escondido en la desidia. Los hombres deben construir su destino ¿Pero qué pasa si el destino ha sido alterado sin contemplaciones? ¿Cómo puedo ser hombre, si me han hecho sentir residuo? ¿Cómo abandono al niño herido si el hombre no ha podido vivir su tiempo? ¿Qué hago cuando la ausencia quiera abrazarme?

Fragmento de "La joven del Vístula". Enero 2.011.

lunes, 25 de noviembre de 2013

FREAKY MOMENTS IV


Vuelvo al ataque con nuevos y suculentos vídeos que me recuerdan, sin paliativos, la riqueza y complejidad del ser humano, lo extravagantes que resultamos todos en nuestras manías y aficiones particulares y, por qué no, las ganas locas que tengo de reírme de todo y de todos. Que es tan sano como reírse de uno mismo... 

1-Quiero cantar como ella...joder: Aquí, la tenéis, una clara aspirante a niña prodigio, bien educada por un padre excesivamente orgulloso o una madre frustrada en el artisteo... Y el fruto llega en forma de adolescente furiosa, obstinada y un tanto cazurra... Dispuesta a todo por un sueño.


2-¡A callarse todos coño!: Nuestra princesita, reina en otro tiempo del trono de la hamburguesa caramelizada, tiene un mal día y nos lo hace saber esgrimiendo un poderoso e irrefutable argumento, ejem...Y Dios le otorgó la palabra!



3-Mamá, quiero ser artista... :  Por favor... Hay padres muy enfermos, te lo digo desde ya... Esa niña es un verdadero monstruo gestado durante largas horas frente a una pantalla, mimetizando cualquier cosa que podamos catalogar de admirable. Una niña freak que otorga escaso o nulo protagonismo a su tímida acompañante y que se come literalmente a la presentadora y a su estrambótica estrella, a la que admira y eclipsa en partes iguales. Sin comentarios.


4-¡Vamonos de paseito, chicos...! :  Quizás sea un tanto cruel por mi parte, pero la distancia tiene estas cosas... Los veo y no dejo de pensar en lo super guays que son y en cómo fardan de yate y de nenas y de pose y de... en fin, qué más da... cuando te das una buena ostia eres tan humano como todos... pero a mi mente perversa le hace más gracia así...


5- Máster en peluquería doméstica...oh, oh... :  Si una adolescente se entrega a la causa de enseñar sus conocimientos capilares, lo menos que podemos hacer es seguir sus consejitos con cuaderno en mano y una buena actitud, nunca se sabe cuando vamos a necesitarlos... Que linda chica desbordando su arte hasta extremos insospechados...


6- Volad, volad, pajaritos... :  Cuando se agudiza el ingenio a uno le da por experimentar... Bastan el deseo de probar cosas nuevas, un objeto rodante y un motor para comprender que la ciencia no tiene límites... Aunque la física diga lo contrario... 





7- Volar no tiene edad... pero tiene sus cosillas:  Cosas que son buenas descubrirlas por una misma, como esta abuelita tan dispuesta y simpática que ha olvidado un pequeño y transcendental detalle... No se puede estar en todo y que le quiten lo volao...


 8- :Equivoqué mi camino...Gracias por descubrirme la verdad:      Esa candidez tan genuina, que embelesa al más avispado y docto de los intelectuales, esas miradas tan cómplices, esas sonrisas tan sinceras, tan propias de quienes representan la humildad y la honestidad en su máximo exponente... y qué argumentaciones!!! Recomiendo bolsa para vómitos cerquita... Como diría mi amiga Lola, estos sí que son frikis...



9- :Tranquilos todos...los grandes hombres nos protegen:     
 Si es que no hay nada como una buena formación militar y unos amplios conocimientos en armamentística para garantizar la paz mundial en el mundo entero (exceptuando esos pequeños daños colaterales de nada...)... Aaaaay... los hombres y sus peculiares inventos... Son como niños jugando a la guerra.


10- : ¡Ay qué listo es mi niño y qué bien le sale tó!!!:     
 Todo un talento el de este chico...y estilo no le falta... No contento con la transgresión que está a punto de acometer, el niño está a puntito de demostrar al mundo que las carambolas de la vida son una admirable manifestación proporcional a la estupidez con la que se elaboran estas cosas... Otra vez te lo piensas dos veces chato...


Bueno queridos míos... que frikis somos todos y que mis torpezas son reconocidas en toda la comarca así que, que vivan las bizarradas humanas y sus ejecutores. Besotes y disfrutarlo.

martes, 12 de noviembre de 2013

APARIENCIAS...


Aparentamos que somos felices, una sonrisa encubriendo el desfile de máscaras y corazas en las que refugiamos la esencia y la verdad para que sean inaccesibles, imperturbables, anónimas, recónditas... Y todo con el propósito indoloro de conseguir no reconocernos un día y soportar mejor la mentira existencial que nos cubre, como un manto de luciérnagas apagadas o como el viento cuando mece la hojarasca impávido, mientras repica una campana en algún lugar... Vendemos una ficción indigesta para ahuyentar todo resquicio de dudas sobre la armonía reinante, una ficción insoportable en horas de recogimiento, cuando nos arropamos entre olores confortables y una compañía no del todo deseada... Pero qué puede importar un día más... Cerramos los ojos y musitamos frases invisibles que hablan de esfuerzo y de búsqueda de razones inexistentes que sostienen ¿qué? Tal vez la esperanza de un cambio, quizás sólo un aliento, más profundo si cabe, para afrontar la farsa insostenible que hemos decidido llevar a cuestas... Una vez montado el escaparate, sólo aspiramos a ser observados sin juicio, con la sonrisa edulcorada y todo impolútamente colocado aunque el alma mendigue una tregua con desesperación y la sombra nos quiera abandonar de pura desidia. Hemos hecho creíble un modo de vida tan vacío como destructivo. Casas sin cimientos, heridas embozadas para que no sangren, palabras evasivas y un sinfín de trucos mágicos a los que dotamos de credibilidad para que confirmen todas esas hipótesis que hablan de "ocultar para sobrevivir". Hoy, hablando con una amiga que ya no siente a su acompañante de vida, pero sí que su vida se desmorona... hoy, he visto claramente que nadie nos educa para reivindicar o aceptar la verdad, aunque sea dura... Por contra, la primera lección aprendida sigue siendo...No sufrirás, cueste lo que cueste... terrible alegato de parálisis, aleccionador y firme, extendido y universalmente aceptado por todos... No es casual que este Blog abandere un lema tan contundente, es mi apuesta... Si hablo en plural es porque no pretendo resultar pretencioso acaparando la verdad como verdad absoluta que no me salpica... Todavía, en ocasiones sigo vistiendo ese traje que confunde el bienestar con la lucha, la pasividad con la acción, la seguridad con la responsabilidad, pero cuando siento que me arropa, ahora, al menos ahora, consigo decirme... quiero ser de verdad... Y aunque no siempre es una certeza, porque ser coherente es de las cosas más difíciles de alcanzar en este camino... sigo intentándolo, con menos temor y más constancia. Ayer me sentí bien conmigo mismo por ser capaz de hablar de mis verdades sin que ella, mi amiga, sintiera miedo de reconocerse en su mentira.