Extraído de la pieza teatral "Brooklyn man". 2012.
El mundo es guiado por el artificio y en la era de la imágen, este propósito, es lo más autentico que, creo, puedo reivindicar.
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lunes, 7 de enero de 2013
LINDA
miércoles, 28 de marzo de 2012
BROOKLYN MAN
ALLAN: ¡Pobrecillos! cuando no están preocupados por si mismos les da por pensar en mí. Actores. Supongo que tendrán su corazoncito a pesar de ser predadores de emociones ajenas. Y no es que no sienta aprecio por todos ellos, son geniales de verdad… pero, en ocasiones, les estrangularía y no metafóricamente si he de ser honesto. Ellos, ellos son tan sofisticados e instruidos… que… quiero decir… sí, es cierto, su nivel cultural eleva la media nacional a niveles admirables, sobre todo en el estado de Wisconsin pero ¿es, es, es realmente necesaria la presunción constante de veracidad en sus exposiciones? ¿no es incompatible esa soberbia urbanita con la anhelada humildad actoral? No sé ¿Qué diría Stanislavski si no estuviera criando malvas? En fin, saben de todo, hablan de todo, incluso de lo que no les incumbe, fingen sentirse cómodos tras esa máscara de seguridad que portan para no mostrarse como lo que son realmente: Dianas de colores llamativos sobre las que, tarde o temprano, acabaré lanzando mis dardos. Sus vidas están regidas por un ridículo universo intelectual y chispeante en el que es mejor considerado quien tiene un caniche con peinado en forma de seto de los jardines del Palacio de Buckingham, que quien deslumbra en la escena por hacer creíble lo que sólo Bergman o Fellini pueden dibujar con maestría. Esa es la contradicción del gremio y supongo que eso es lo que lo hace atractivo a nuestros ojos, aunque he de reconocer que a mi me entran ganas de echar a correr, por lo menos, hasta Groenlandia. Nada queda del clasicismo y la elegancia de otros tiempos. Ahora fastuosidad y vulgaridad van siempre de la mano, a pesar de que, paradójicamente, para declamar a Shakespeare baste tan solo con sentir el incesto y el deseo de cargarse a alguien antes del amanecer… (ríe) Me agotan, no puedo ocultarlo. Reducen al máximo mi capacidad neuronal, pero son herramienta de vida. Hermosa dicotomía. Porque no nos engañemos, yo sigo siendo el profesor de anatomía emocional, ellos el cuerpo inerte sobre la camilla y eso hace de mí una especie de Dios y a ellos les convierte directamente en apóstoles ¿saben? Los actores son mi entretenimiento más remarcable, descontando el sexo frenético y el cine japonés; no… no hay día que no me descubran alguna de sus limitaciones, que no lloren, que no griten, que no se muestren vulnerables ¿pero, siendo pragmáticos, quién me ha preparado para sobrevivir a tanta sensibilidad desbocada? Tener un ictus está de moda, ya me entienden, y ser director en los tiempos que corren, de alguna manera es como exponerse a la neurosis del actor que vive la vida de otros para entender la suya propia. Así pues podríamos concluir que yo superviso esa vida y, de alguna forma, desempeño la función de un dios superior que todo lo ve. Lo cual, deben reconocerme, resulta el colmo para un agnóstico declarado como yo, que acaba creyendo a pies juntillas en una ficción que pretende ser verdadera. Es de locos. Si no creo en Dios ¿por qué debería creer en seres que construyen otras vidas? Cuando entro en este bucle infinito siento que podría alcanzar la quintaesencia del ser en términos freudianos o incluso existencialistas. Lo sé, elegí mal mi profesión, debí volcarme en mi otra gran afición infantil: el hurto. Pero supongo que es tarde para arrepentimientos. Mi físico de dandy insoportablemente atractivo se acerca más al prototipo de escritor con cierta reputación, que a la ajetreada vida de un ladrón de bancos. Estoy seguro, sí. Mis padres estarían orgullosos de mí si pudieran escucharme ahora mismo. Ellos fueron un pilar fundamental para no entregarme a la perdición. Aunque, no sé muy bien por qué les cuento esto, el subconsciente habla por mí, supongo…
P.D: Este es mi particular homenaje al maestro Allen y a mi profesión: "El teatro". Monólogo extraido de la pieza Brooklyn man que se estrenará en Sagunto en Junio de 2012.
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