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jueves, 8 de marzo de 2012

WOMAN IN BLACK



DESPERTÉ, EN UN DÍA GRIS
DIBUJANDO SILUETAS CON MI NARIZ
PERSIGUIENDO EL PENSAMIENTO
DE SER FELIZ.

ME CANSÉ  DE ESPERAR DE PIE
LOS LAMENTOS QUE NO VUELAN QUEDAN EN LA PIEL        
MENTIRÉ A MIS SENTIMIENTOS
PARA SOBREVIVIR.

NO QUIERO SER, NO, ESA MUJER
ESTAMPADA EN UN TROZO DE LA PARED
QUE SE BUSCA ENTRE PREGUNTAS
Y QUE NO SABE REIR.

ME VESTIRÉ PARA LA OCASIÓN
ARMADA HASTA LOS HOMBROS DE SEDUCCIÓN
MIS OJOS SERAN NEGROS
PODRÉ DECIR QUE NO.

WOMAN IN BLACK
I`M A WOMAN IN BLACK.


MIL RAZONES PARA DESHACER
LOS CAMINOS SIN SENTIDO QUE SEGUÍ UNA VEZ
EL INFIERNO FUE UN ATAJO
DEL QUE NO SUPE VOLVER

PASÓ LA VIDA CASI SIN QUERER
LA NOCHE FUE REFUGIO DE MI DESNUDEZ
MIS GRITOS SON LOS VERSOS
QUE NADIE COMPRENDIÓ.

HEROÍNA DE LA DIGNIDAD
QUE PERDÍ EN EL ASFALTO DE NUNCA JAMÁS.
LA LUNA EN MI CABEZA
MI CULPA EN UN RELOJ

SIEMPRE TENDIDA EN UN SOFÁ
GASTADO POR LA AUSENCIA DE MI VOLUNTAD
SIN SANGRE NI RECUERDOS
NI RABIA NI RENCOR

WOMAN IN BLACK
I’M A WOMAN IN BLACK (Bis).
 

BRILLO FUGAZ EN MEDIO DE LA CIUDAD
LAS LUCES DAN MATICES A MI SOLEDAD
RESUENA EN MI CABEZA
UN VIEJO ROCK’N ROLL.

ESCUCHO EL ECO DEL AYER
MIS LABIOS GRITAN COSAS CASI SIN QUERER
ME SIENTO PREPARADA
PARA UNA REVOLUCIÓN.






Extraido de la pieza "Somos"

P.D: Agradezco a Pimpf su premio de la amistad vestidito de Pooh, endulzar la vida no está de más y las cosas de verdad, ya sabéis que me encantan... Thank you my dear.

sábado, 5 de noviembre de 2011

THE END




       Mira mis ojos ¡cállate! Mírame a los ojos y dime lo que ves. Sí, tengo los ojos irritados y no, no es de llorar. Trata de no interrumpirme, por favor. Te anuncio que esta es la última conversación que vamos a tener, por lo menos hasta que me reencarne en hormiga. Lo cual es tan improbable como que recuerdes que tengo taquicardias cuando me altero y ahora estoy tan alterada que…¡no me interrumpas he dicho! Estoy tan alterada que roería las uñas de mis dedos hasta llegar al hueso y luego chillaría tanto y tan agudo que tendrían que encontrar una palabra nueva que se ajustara más a mi estado de histeria. No se si me captas.
    ¿ves esa copa de vino? Es de cosecha del 98 ¿te suena? Muy astuto. Sí, el año en que me abordaste en aquel ferry, mientras vomitaba mi sándwich vegetal contra el cristal, para decirme que era un rayo de luz en medio de la tempestad. Bien, pues ese vino de cosecha del 98 será el cronometro que determine el momento en que saldré por esa puerta, justo después de beber el último trago. Como ves, todo nace y muere en ese 98. Ahora brindemos. Intentaré estar menos seria después del trago. No pongas esa cara de sorpresa, no te estoy hablando de nada nuevo. Somos una sombra de lo que fuimos, un reflejo remoto de dos jóvenes envejecidos antes de tiempo, dos mentiras que ya no se encuentran bajo las sábanas. (Riéndose de repente) Perdona, es que has puesto esa  cara de Clint Eastwood con ganas de partirle la cara a una pared… Pero no te enfades, todo empieza por aceptar que llegó el final. Sin rencor, encontrándonos con una sonrisa en cualquier esquina y con ganas de contarnos cosas. Algo infinitamente más agradable que recortar cabezas en todas las fotos que compartimos o amenazarnos mutuamente con borrar la memoria común para ejecutar una venganza sin sentido. (Bebiendo de nuevo) No te engañes. Yo no soy una esperanza para vencer tu miedo a la soledad, sólo soy una excusa para  no caer de ese pedestal que has construido para ti y del que te acojona bajar. No llores, por favor, hago esto por los dos; tu eres incapaz de tomar decisiones, demasiado  práctico quizás…¡No llores, por dios! Está bien, ¿quieres que juguemos a ver quién es más culpable? (comienza a llorar) no pretendo….joder, no tenía que haber venido. No pretendo ser dura contigo, aunque ahora mismo tengo ganas de estrangularte; es sólo que necesito que me grites, que me digas que estoy equivocada, que no te rindas con tanta facilidad... ¿Para que has venido sino…? Agachas la cabeza y lloras. Pobrecito, quieres que te compadezca. Esperas impasible a que beba el último trago, para darle un sentido al abandono, para revolverte en tu propia mierda y atormentar a la primera que se cruce en tu camino... porque aceptaste la derrota antes de despegar los labios. ¿Y yo, qué pasa conmigo?…Regalándole caricias a tus silencios, decorando con armonía cada mala cara, dispuesta a morderme la lengua para no desvelar tus sueños, esos sueños que no existen y que hablan de cosas en las que no participo…¿No te das cuenta, verdad? Soy infeliz, un estado que muy poca gente sabe definir con exactitud…Pero mira mi cara ¿qué ves?… Eso es, nada. Bueno, ya he tenido bastante, me gustaría decir que te entiendo, pero no es así. Lo siento, hubiera preferido cruzarme contigo en cualquier esquina. (Toma la copa y se dispone a beber el último trago. El la detiene con dos palabras.) ¿Qué has dicho?….
            





lunes, 20 de junio de 2011

PASOS

       Persigo un futuro incierto con la certeza de que llegaré algún día a mi lugar en el mundo. Siempre pensé que sería Madagascar. Pero no, no es eso. Cada una de mis huellas es un paso directo hacia lo que se espera de mí. Lo que se espera de mí, no es lo que yo espero de mí. Quizás por eso, sigo caminando sin importarme mucho el rumbo…. Nada es porque sí, pero mienten los que dicen que todo está escrito. Los pasos llevan su propia dirección, sólo hay que ser paciente y saber escuchar. Yo hablo mucho con mis pies, no me gusta descuidarlos más de dos horas; una buena comunicación evita los precipicios de la vida, al menos así pienso yo. Hablarles con tacto es una manera de garantizar que jamás habrá traiciones o imprevistos del tipo: “Me paro en seco”. La última vez que me detuve, fue muy doloroso. No esperaba que sucediera con tanta contundencia, vi el reflejo del espejo en el que sólo me observo cuando hay tormenta y mi reacción fue de rechazo. Mis pies, chirriando contra el suelo para no contemplarse; mis ojos reproduciendo una imagen de mí totalmente distorsionada: “ese monstruo que nadie reconoce cobijar en sus entrañas”. Me oculté tras una máscara para no enfrentarme a mi mismo, gastado y viejo, me asusté del paso del tiempo sin haberlo vivido. No sé vivir de prisa y respirar a la vez, nadie me ha enseñado cómo se hace. No recuerdo haber aprendido a detenerme sin perder el equilibrio. Esas cosas nunca se enseñan, van en contra de todo lo conocido. La memoria del ser humano no tiene herramientas para deshacer sus malas obras, las cosas hechas con demasiada rapidez. Siempre falta tiempo, pero siempre se está a tiempo. Es por esa razón por la que camino sobre la arena, la arena no es más que un montón de trocitos de piedra molida por la fuerza del mar. Cada grano de arena es importante, como mis pasos, como mis huellas que pronto serán barridas por una ola…. Quedará la esencia.  Le quiero echar un pulso a este mundo, sin pretensiones, sin intención de convencer a nadie distinto de mi propia conciencia. Todo es más sencillo, no quiero complicarme la vida. Quiero mirar el horizonte, hasta quedar cegado por él. Ya no tengo miedo de parar, soy la esperanza que busco en este amanecer. Una mariposa volando a Madagascar.
                         



lunes, 13 de junio de 2011

FLORES PA’ MI PENA

                  



Tres pirañas encaprichadas con mi alma.
Trepan, huelen, hablan, rugen,
besan los restos de la calma
que desperdicié en ideas vanas,
cuando alumbraban los soles
de otras palabras.

Pesos que pisan los pasos  
de primaveras ligeras.
Rosas verdes de rocío.
Desconocidas hoy, en el ardor
y la desdicha de quimeras
enfrascadas en formol.

Soy el árbol que dejé de regar
sin apenas darme cuenta.

Cronometro hoy el silencio
para permanecer despierta.
No conozco el remedio
de las horas perdidas,
de las dudas muertas
y las almas heridas.

Suenan melodías de tormenta.
El crepúsculo se funde y se confunde
con la línea de la vida.
Mis dedos se despliegan
en un jardín de nubes
grises y blancas y negras.

Pasarán los días. Volarán.
Estrellas fugaces de mi esperanza.

El bosque del sueño perdido
se enredó en mi pelo.
Las golondrinas rasgaron sus nidos
con la intención salvaje
De emprender un vuelo
atolondrado. Su viaje.
Mi viaje se detuvo allí,
entre montañas y viejos versos
de poemas que no leí
por miedo a enamorarme.
De caricias, imágenes, besos,
dibujos, lunas y carne.


                   Y así, discretas, en el atardecer,
llegaron las sombras que olvidé
y las culpas, y las risas del ayer.
Apagadas en el cenicero sin ceniza
que no supe reconocer
por ser niña olvidadiza;
niña rota en pedazos,
enfrentada al vacío
y atada por los brazos
de la razón,
de los latidos inertes
de mi ilusión.
Mi ilusión se escapó
con un amante mundano.
La madrugada me anunció
el secreto de la melancolía
depositando en mi mano
lágrimas para cada día.

Presa de mis temores
busqué tu estela.

Alguien pronunció mi nombre.
Una sirena hechicera,
queriendo saciar el hambre
de los siglos pasajeros,
envolvió con voz austera
mi cuerpo enjuto y ligero.

Soy un ave invisible
que deambula por calles
donde sólo es libre
quien grita y patalea.
Mis alas inflexibles
ni gritan, ni patalean.

La ausencia de ti
es mi derrota.

Si cierro los ojos
pensando en azul,
puedo ver tu rostro
de ángel misterioso
radiante de luz
y siempre tan hermoso
como el agua clara,
las sonrisas cómplices
y todas nuestras miradas.
No se llegar a ti
sin cerrar los ojos.
No queda nada por decir.
                                           


 ¿Dónde estás?

lunes, 9 de mayo de 2011

UN MUNDO PARALELO



       No había visto nunca la cara de ese hombre. No reconozco sus manos, ni su expresión de desencanto. Siento compasión por los rostros desangelados. La compasión despierta mi imaginación. Imagino que buscará respuestas, que el sol no será un aliado agradable para su cuerpo del norte, que recordará con precisión otros manjares que no sean aire y silencio. No sé si volveré a verle. Me gustaría acariciarle sin que lo notara. He olvidado revisar las cosas que tenía que hacer hoy; otro día de improvisación, esclava de la efectividad de mi memoria. Mañana crearé una lista nueva de cosas que no he hecho y debo hacer con urgencia. No volveré a confiar en mí durante veinticuatro horas. Esa niña lleva un vestido de muñeca de feria, deberían abofetear a su madre por proyectar sus complejos de niña que quiso destacar… Seguro que ganó algún concurso absurdo de nuevos talentos. La pequeña Gwendoline pagará cara su herencia o correrá tanto como se lo permitan sus pies y sus traumas de niña enjaulada. Corre pequeña, arráncate el vestido, sí eso es…Pero ten cuidado con las zanjas, todas las calles están en obras, señalizadas con colores muy vivos y semáforos en ámbar. Hoy sólo veo semáforos en ámbar, tan intermitentes como mi palpitar, moviéndose al mismo ritmo y con la misma intensidad. Una señal de alerta que no estoy sabiendo escuchar. No quiero ver nada que no me divierta. Soy perezosa ¡Por Dios, que alguien apague mi cerebro! ¿sabes esa sensación de que una idea te lleva a otra infinitamente más compleja, imposible de resolver si no es partiéndote la crisma contra un yunque? Pues así me siento yo. Aplicada en mis reflexiones, pero inactiva hasta decir basta; entre otras cosas…. porque me siento incapaz de mover un dedo sin consultar al primero que pase ¿Qué bragas me compro señor? ¿el perineo es una zona montañosa? ¿podría indicarme si esto son las ramblas? ¿votar en blanco es delito? ¿tengo algún derecho como fumadora? ¿este bulto que ve es un tumor o un golondrino? ¿soy una persona normal si veo a los demás con extrañeza?….. Quisiera ser activista en mi pequeña parcela, en lo que concierne a mi vida insípida de telenovela, aniquilada por el zapping…..pero no sé elevar la voz más allá de la punta de mi nariz. No soy considerada como una opción válida porque yo misma me he excluido del clan de los osados ¡Joder! Míralos; al otro lado del cristal todo es muy diferente, resulta fácil ser protagonista en un mundo paralelo. La película discurre lenta, pero sin interrupciones. Me gusta ser espectadora porque me identifico con todos los personajes, puedo vivir sus vidas sin arriesgar nada más que un minuto de mi reloj; no hay conflictos, me quedo sólo con lo que me interesa. Pero aquí, al otro lado, me falta empuje para enfrentarme al segundo acto de mi vida. Se acerca un cambio. Esa de ahí soy yo, hablando con una farola para convencerme al fin de que hay más diálogos que los monólogos sin cerrar. Respiraré.