Nacida en Doonberg, una pequeña localidad costera del Oeste de Irlanda, su infancia fue marcada por la impronta de una familia desestructurada, con un padre alcohólico y maltratador, dos hermanos en la cárcel tras ser interceptados en el puerto con un cargamento de tabaco de contrabando y una madre con depresión crónica diagnosticada. El fracaso escolar fue ese poderoso estigma que la condujo casi irreversiblemente hacia el puesto de pescadera que regentó durante varios años en la lonja del pueblo. Conoció a Dermot O'Reilly, un prometedor joven de Galway con ademanes de galán y una ambición desbordante para lo comúnmente aceptado en el condado de Clare. Aquel joven vendedor de seguros, de quién se enamoró perdidamente logró, sin demasiadas dificultades, convencer a Muriel para abandonar su particular nube gris y buscar el estimable rayo de luz vital en la ciudad de las oportunidades, Londres. Muriel dejó tras de sí muchas de las razones que la hacían sentir infeliz, exceptuando a sus amigos y a su madre, a quien prometió arrancar de las zarpas de su propia negrura cuando su vida con Dermot adquiriera ciertos tintes de estabilidad. Aquel idílico plan se esfumó como la espuma pocos meses después cuando su madre falleció por culpa de una embolia fatal. Muriel se repuso lentamente bajo el abrigo de aquel hombre inquieto y afable que prometía una vida mejor para ambos... Después de varias viviendas en Londres, Manchester y Leeds, encontraron su pequeño nido de amor en una finca recién construida en la periferia urbanística de Sheffield. El futuro auguraba buenas perspectivas profesionales a Dermot, razón por la cual decidieron hacer su primera gran inversión comprando aquel apartamento. Una semana después Dermot murió en un accidente de trafico abordado por un camión cisterna en la carretera que une Sheffield con Dronfield. Muriel recibió una pensión vitalicia por el accidente laboral que arrebató la vida de su amado. El resto es la historia viva de Muriel, una senda de alcohol, soledad, abandono y una obsesión enfermiza... La casa.
El mundo es guiado por el artificio y en la era de la imágen, este propósito, es lo más autentico que, creo, puedo reivindicar.
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jueves, 29 de octubre de 2015
miércoles, 25 de diciembre de 2013
LA REVOLUCIÓN DE LOS NIÑOS (O DE COMO PERPHEKTA SUCUMBIÓ ANTE EL PODER DEL ARTE).
Esta
historia sucederá en un tiempo futuro, un tiempo ni tan alejado que
nos permita respirar, ni tan cercano que nos hiele la sangre… En
cualquier caso las historias se han de contar como sucederán… y
esto, tarde o temprano, sucederá... créanme. A no ser que algún elemento inesperado
cambie este complicado amasijo de emociones y ambiciones que es la
vida…
El
caso es que en ese tiempo futuro, el que ha de venir… sucederá
que… No, no, así no se puede iniciar nada… un condicionante
severo este del devenir… dejaré pues de hablar en futuro, que me
siento amenazado al contarlo, hablaré mejor en presente… cierta
resignación es apropiada para implicarse con lo que ha de suceder,
eso que aún no ha sucedido…Aunque si hablo en presente no hay
solución y el tono descriptivo será más tremendista y vivencial…
no, tanta pasión no debe ser buena; mejor hablo en pasado y preservo
el clásico hilo conductor de la narración, para habituar el oído a
la melodía penetrante del cuento o de la fábula, sí señor. Esta
es buena solución. Hablar en pasado insuflará al relato cierta
esperanza… quedará la puerta abierta a un cambio que aún está
por venir… Todo viaje iniciático tiene su recompensa…sí, me
gusta. Mucho mejor en pasado… cómo no lo había pensado antes…
Pues
bien, cuentan que esta historia sucedió cuando las preguntas eran
más frecuentes que las respuestas, cuando la ilusión se cubría de
una fina capa de plomo y los sueños eran instrumentos de libertad
censurados por la tiranía de un Imperio adormecido conocido como
Amnesia… Solamente los viejitos, seres conocedores de tiempos
inmemoriales y mundos ancestrales, se permitían pequeñas licencias
privadas en la intimidad del hogar. Eran pues el oxígeno que
respiraban algunos niños inquietos cada vez que palpitaba una
curiosidad irrefrenable en su interior… Sus cuentos buscaban dar
razones precisas a las preguntas de los vástagos, no sólo
intelectualmente, también en el plano espiritual. El ritual de la
narración podía ser penalizado seriamente por el Imperio, iba
contra toda norma ética, de ahí el anonimato que confería el hogar
a tremendo acontecimiento de insurrección. Por otra parte abuelitas
y abuelitos acostumbraban a cerrar sus relatos con una frase
consensuada y universal, pero secreta, que decía algo así como: “Y
los niños vivieron como quisieron vivir”…
Pobre de aquel anciano que fuera descubierto en su perversión…
desmemoriado, exiliado y abandonado sin el olor de la infancia.
Repudiado por todos, en definitiva. Por esa razón era tan importante
ser discreto… y, por ende, muy constante en la lucha contra el
Imperio de Amnesia y su Sociedad PerpheKta.
Sociedad
PerpheKta, era un sistema creado a partir de los criterios abusivos
de producción y discriminación para nivelar el desequilibrio
inherente a una civilización demasiado implicada en el plano
emocional y sensitivo. Sencillamente no interesaba humanizar, ni
cultivar la curiosidad. Siguiendo estas premisas quien no producía
lo suficiente para enriquecer al sistema o quien no respondía a la
demanda del mismo, es decir, seres débiles, no formados, personas de
otras etnias o incluso enfermos… era directamente trasladado al
departamento de Transformación donde se le aplicaban técnicas
altamente cualificadas para optimizar el producto humano y hacer de
él un ser dócil, abnegado y eficiente… Si aún así se resistía
al cambio… Bueno, si eso sucedía… sólo quedaba el destierro, un
destierro irrevocable y cruel llamado “El abandono”. El
Presidente de PerpheKta, el Señor Tajante de Ambitia, un lejano
reino de codicia sito en las lindes del Valle de la Perdición, era
un tipo intransigente y con carisma, que había encontrado el
elemento distorsionador del equilibrio humano. Descubrió que el
sentido de la utilidad debía estar siempre por encima del espíritu
creativo, el arte supeditado a la efectividad, el proceso personal
anulado por la productividad y las preguntas silenciadas por el
murmullo constante del miedo… ese que paraliza y que convence de
las inconveniencias de ir en contra de lo establecido.
Aquel
Imperio no fue creado a partir de la nada, fuerzas malignas y bien
seleccionadas por la mente pérfida de Tajante, participaron en la
operación contra la especie humana más calculada y fría que se
haya escuchado jamás. Las Inánimas, sombras antiguas sin
remordimiento ni afectos declarados, eran participantes activas y
sigilosas de unos planes, los de Tajante… que un día llegaron a
consolidar aquel reino implacable de desidia y oscuridad invisible.
La
vida en las calles se regía por la métrica perenne de un tic-tac
que medía el rendimiento y que marcaba el ritmo constante por el que
guiarse en cada pequeña acción. Rascarse la nariz era un tic,
agacharse un tic, tac, tic, tocar a una puerta un tic, tac… correr
podía suponer una sucesión infinita de tics y de tacs que se
contabilizaban en el Contador de tictacs, más conocido como “La
esponja negra”. Medidor de impulsos reales que daba como fruto un papel en el que el
esfuerzo humano estaba pormenorizado en apartados como destreza,
constancia, resistencia, afán de superación y resultado. La máquina
culminaba su valoración con una A que significaba Apto o una D que
aludía a la deficiencia y designaba advertencia, peligro y
supervisión… 3 Des suponían exilio y un no retorno a la vida en
Amnesia, en consecuencia... el olvido eterno.
Las
Inánimas cumplían esa función de supervisión, no sólo en las
calles, también en los hogares y en las escuelas… donde la
educación debía pasar por ciertos filtros nada ortodoxos que
anulaban cualquier opción de los niños a crecer en libertad. El tic
tac no les era ajeno, los resultados regían su evolución académica
y la espontaneidad o la diferencia eran marcadas con una estrella
negra en su indumentaria, símbolo del miedo en el Imperio de
Amnesia. Estigma para sus portadores y amenaza para todos los que
observaran la inequívoca insignia.
Esta
historia no habla de buenos y malos, sino de ciegos e interesados, de
hechiceros del tiempo y corderos descarriados, de sometidos y
alzados, de poderosos y derrocados… pero fundamentalmente de cómo
los niños consiguieron utilizar el arte y el juego para alcanzar su
revolución… Una fisura para Perphekta, un halo de luz para todos.
lunes, 7 de octubre de 2013
LA GAVIOTA I
Es una de esas mañanas perfectas que templan el rostro y acarician el alma. Percibes que el aire es demasiado plácido para ser cierto, la luz resplandeciente y vívida, las miradas acogedoras, el mar un remanso de paz sin ese constante fulgor del rompe-olas. Reina la calma y las voces de los pasantes son un murmullo adormecedor, casi una letanía. Huele a "Fruits de mer" y el estómago parece manifestar su vertiente más activa, de momento sólo una "Alhambra" y unas olivas. Es entonces cuando suena un saxo. Sólo falta el sexo, pero no es apropiado en un paseo marítimo (Al menos no en pleno día). Piensas en voz alta que tus sentidos gozan del deleite de una plácida mañana, inalterable y hermosa. Nada puede estropear lo que sientes. Sacro error. Justo en la fracción de segundo inmediata al pensamiento, cae sobre ti un regalo del cielo. Es líquido, verde y cálido. Podría ser el "pesto" que el niño holandés de la mesa de al lado ha hecho volar hasta tí, por encima de la cabeza de su padre. Pero no. Viene de arriba. Las teorías absurdas que rondan tu cabeza aterrizan finalmente en un significado real. "Caca de gaviota" .Para ser más precisos, diarrea. Tu inmaculado ropaje tiene tres pequeños visitantes verdes. Al igual que el cojín del sillón, la cerveza y las olivas (¡Démoslas por perdidas!). La gaviota anda suelta, pero sigue en su vuelo imperturbable sin alterarse lo más mínimo. Ella es la auténtica protagonista de esta historia. Y me dispongo a contárosla, con el sosiego propio de un vuelo que parece no alterarse ni siquiera cuando arrecia la tormenta.
En Ushuaia estaba mal considerada por la productora de guano. Michaela aportaba el hediondo sedimento como asociada honorífica. Semi-líquido, masivo y grisáceo. El clásico residuo que enamora y que vende. Perfecto en el mundillo. La empresa hacía conocerse por su nombre "la vida suelta" y por estar en el culo del mundo. Pero la excrecencia de nuestra amiga alada cambió, sin más, de color. De una forma irreversible e inapropiada. Ya era tarde para intentar convencer. El producto genuino perdió calidad. Regurgitar arenques fermentados no era suficiente. Tenía que pagar el precio de su osadía. Las puertas se cerraron. Michaela alzó el vuelo en dirección a vientos menos huracanados, en su cabeza palpitaba ya la intención de deglutir su ira sin cagarse en todo. Con el pensamiento cautivado por la idea de ser de nuevo deseada, llegó a Montevideo, casi en un suspiro. Iluminada por los destellos del Río de la Plata en sus ojos verde aceituna. Decidió probar suerte. Por qué no, pensó. Pero la fortuna distaba mucho de ser una aliada. Uruguay no es nada guay si la alineación planetaria no está de tu lado. Ya se lo decía el horóscopo. No te guíes por impulsos o recibirás un golpe de los que te dejan tibia ¿Puede una gaviota entender las sutilezas de la humanidad? Se entregó sin miramientos a los encantos de un albatros marinero, enroscada en sus fuertes alas por aquello de paliar los brotes de dolor que aún bullían en su interior. La calidez poco habitual de aquel viril espécimen de ala robusta le hizo creer durante un segundo que estaba ante su salvador. Juan era su nombre. "El Gaviota" su apodo. Pero no era ningún héroe forjando su viaje iniciático. Era tan sólo un farsante, el equívoco reflejo en el que mirarse. No hicieron falta promesas vanas, ni ojitos encandilados, para tocar la tierra. El albatros obtuvo lo que necesitaba y se esfumó en una estela de mentiras tan doliente como el desengaño de haber quedado desplumada y humillada. Michaela lloró mirando el puerto. Las personas parecían no complicarse en exceso mientras cargaban aquel barco con cajas marcadas por un frágil mayúsculo. Como su corazón. como su aliento ¿Sería la vida más sencilla de lo que le parecía en ese momento? Alzar el vuelo era ahora un desafío. Continuará.
lunes, 18 de abril de 2011
MARCO
"En un pueblo italiano..." ¡Aaaay, Marco! El niño que atravesó medio mundo con la sola, y nada desdeñable, motivación de encontrar a su mamá. Aquel niño de mirada cándida que pasó por todo tipo de penalidades y angustias, que asumió despreocupadamente la responsabilidad de ayudar a quien lo necesitara por el camino; esa misma criatura que nos robó a todos el corazón, no era más que un farsante. Me explico, no os asustéis. Que el mito no caiga del altar, al menos no todavía. Marco existió realmente, era un niño siciliano muy ducho en las artes interpretativas gracias, entre otras cosas, a su formación acelerada con el método Stanislavsky y a todos los castings que, a su corta edad, ya llevaba sobre las espaldas. De hecho, pudo haber sido "Pedro el cabrero" en la archi-conocida serie tirolesa, pero nuestra Heidy, que ya en sus inicios no sólo era un mal bicho sino además una precoz productora, dijo textualmente al verlo: " Uuy qué mono... ¡A la puta calle! Yo quiero un hombre".
La historia del niño italiano que va en busca de su madre le iba como anillo al dedo, tanto se amoldaba a su perfil que bautizaron la serie con su nombre.
El director de la serie, ese mismo fin de semana, había conocido a un saltimbanqui enano que trabajaba en un circo ambulante a las afueras de Roma. Aquel tipo era un perfecto imitador, capaz de transformarse en cualquiera ¿Por qué no en Marco?- Pensó- El enano tenía voz de niño y era igual de cabezón que su predecesor. Lo de la cara tampoco era un problema, porque los capítulos ya grabados aún no habían sido emitidos. Aquella era pues la solución perfecta.
Rocco, así hacía llamarse el enano, aceptó gustoso el reto de convertirse en el nuevo Marco. Pero a cambio y, como condición inapelable, impuso la presencia de su macaco Amedio como actor secundario en la serie. Una vez renovada la cláusula, su salario fue ampliado no sólo en dinero, sino también en especias. Con dietas a base de bananas y cacahuetes.
El hecho de que nadie llegara a ver nunca al Marco verdadero, fue determinante. Jamás se descubrió el engaño que representaba Rocco con maestría, eso sí. Pero siendo fieles a la verdad, el rodaje fue un verdadero suplicio, sobretodo para Marta Giannini, la actriz Bonaerense que representaba el papel de la madre abnegada, pues, a parte de sufrir agresiones físicas y cacahuetazos por parte de Amedio, cayó profundamente enferma sólo de pensar que tenía que compartir plano con Rocco en la escena final de la serie, o sea, que lo de que su madre estuviera enferma de muerte les vino al pelo para justificar su mal estado. Primer conato de tele-basura.
A pesar de aquellas pequeñas dificultades la serie obtuvo un éxito rotundo en todo el planeta, siendo nominada en 13 categorías para los premios Animatel. Por causas desconocidas, y un tanto extrañas, “Marco” fue la gran derrotada de la gala consiguiendo tan sólo dos estatuillas, la de actor revelación para Amedio, y el consecuente apoyo de la crítica, y el premio a la mejor canción por “Mi mono Amedio” que desató la polémica y desencadenó una ruptura insalvable entre los dos amigos, pues, según Rocco: “Ese era el tema de los créditos y darle tanto bombo a la cara "b" del disco era como decirle en su cara que el macaco era infinitamente superior a él”.
Así pues, Rocco regresó a su circo para hacer lo que mejor sabía hacer: el mono. Y el mono de Rocco, Amedio, ya metido de pleno en el “Star system”, creó su propia distribuidora cinematográfica: “In the palmera productions”.
Instaurado ya en el mono-polio, dirigía, producía e interpretaba todas sus películas: aquella fórmula funcionó perfectamente durante unos años, pero luego, ya se sabe, pasó lo que tenía que pasar. La inevitable decadencia. El ritmo de vida que llevaba era tan trepidante que sólo era sostenible con el consumo abusivo de estupefacientes y psicotrópicos; sí, señoras y señores, Amedio se ponía hasta reventar y no sólo eso, sino que además la distribuidora acabó por convertirse en una excelente tapadera, repleta de fracasos sin sentido, cuya única función era encubrir al mono estrella mientras éste se dedicaba al tráfico de coca.
Viendo hacia dónde iba encauzada su vida, Amedio decidió echar el resto, retirándose por la puerta grande con su última superproducción. Según algunos críticos malpensados su único propósito era parodiar la historia de Marco. El título no podía ser otro: “Narco”.
Narco contaba las peripecias de un simio que cansado de su vida anodina y fría en un zoo de Finlandia del este, decide fugarse para ir en busca de su mamá que trabajaba de misionera en Ruanda en una protectora de gorilas de montaña. Al no poder sostener los gastos del viaje se hace narcotraficante en los bajos fondos de Tampere y cuando consigue reunir todo el dinero que necesita para un yate a propulsión se lo compra y llega a Ruanda en un pispás, con tan mala suerte que nada más poner una pata en tierra, se entera de que su madre ha muerto por asfixia comiendo una banana hacía apenas una semana.
Viendo hacia dónde iba encauzada su vida, Amedio decidió echar el resto, retirándose por la puerta grande con su última superproducción. Según algunos críticos malpensados su único propósito era parodiar la historia de Marco. El título no podía ser otro: “Narco”.
Narco contaba las peripecias de un simio que cansado de su vida anodina y fría en un zoo de Finlandia del este, decide fugarse para ir en busca de su mamá que trabajaba de misionera en Ruanda en una protectora de gorilas de montaña. Al no poder sostener los gastos del viaje se hace narcotraficante en los bajos fondos de Tampere y cuando consigue reunir todo el dinero que necesita para un yate a propulsión se lo compra y llega a Ruanda en un pispás, con tan mala suerte que nada más poner una pata en tierra, se entera de que su madre ha muerto por asfixia comiendo una banana hacía apenas una semana.
Sucumbiendo al más profundo de los dolores, acaba refugiándose en los brazos de una gorila coja que no sólo es la mar de cariñosa, sino que además conoce en profundidad la medicina natural. Con mucho esfuerzo y grandes dosis de cariño, consigue quitarle todos sus vicios de golpe y finalmente le hace ver la vida desde una óptica más mona.
Inexplicablemente Narco fue un fiasco y supuso el fin de su carrera. Con el tiempo, revisitando su obra póstuma como artista, comprende la estupidez de sus actos y consigue abandonar sus malos hábitos definitivamente. Regresa a Roma donde Rocco el intrépido, olvidando todo rencor le da un abrazo, un cacahuete y un golpecito en la espalda. Una vez aceptado en el gremio circense, vuelven a ser los inseparables Rocco y Amedio. Mientras Marco, el de verdad, mimado de nuevo por las mieles del éxito, es reconocido por todo el mundo con su ópera-rock: “ Vendetta”.
domingo, 13 de febrero de 2011
MRS ROTTENMEYER
El caso más impactante de cuántos han ido llegando por nuestra redacción es, sin duda, el de la Señorita Rottenmeyer. Su enorme éxito como personaje de la serie Heidy se vio seriamente enturbiado por unas fotos encontradas en la cómoda de su alcoba, en las que aparecía la joven Clara posando desnuda.Todo salió a la luz cuando se estaba preparando el rodaje de una segunda temporada, de la aclamada serie televisiva, llamada: "Heidy, reina de los Alpes". Al parecer "la Rotten" mantenía estrechos contactos con la cadena dibu-porno "AYAKIKO" y con una revista manga de alto contenido erótico. A cambio de una buena suma de dinero, y de algún que otro favorcillo, la Rotten se convirtió en manager de la joven estrella. La malograda Clara pretendía así desvincularse por completo de la serie y protagonizar sus propias películas y todo habría salido a las mil maravillas si la envidiosa de Heidy, que ya se olía algo, no hubiese contratado a un detective para que siguiera de cerca a las dos únicos personajes capaces de ensombrecer su protagonismo. Una vez destapado aquel vergonzoso asunto, Clara fue eliminada del reparto y nunca más se volvió a saber de ella. En cuanto a nuestra singular amiga, fue procesada por salirse de sus papel de institutriz recta e impoluta, por introducir en el mundo manga a una menor y por perjudicar la irreprochable imagen de la serie. Como era de esperar le fue aplicada la pena máxima: ser figurante en una serie de dibujos Checa.
Al día siguiente los titulares de los periódicos más prestigiosos hablaban de aquello:
-"Fui inducida por un incontrolable ataque de ambición".
-"Sólo Juana Spyri puede juzgar mi conducta".
-"No me arrepiento de ser como soy".
Transcurridos tres meses, entre capítulo y capítulo de la serie Checa, fue pillada in fraganti traficando con unas fotos bastante comprometidas de Pichín, Blanquita, Diana y Niebla. Aquel lamentable e inexcusable suceso hizo que la productora desterrara, por y para siempre, a la Señorita Rottenmeyer del mundo del dibujo animado, pasando a formar parte de una tira de cómic en un periodicucho regional con distribución mensual.
domingo, 19 de diciembre de 2010
TINTIN

Seguro que en alguna ocasión te has preguntado...¿Qué habrá sido de aquellos personajes carismáticos de antaño, después de su apogeo artístico-televisivo? Si es así ¡excelente! Pues aquí y ahora tendrás la oportunidad de conocer todo aquello que los medios de comunicación te han denegado.
Por ejemplo: Tintín, el eterno joven de vestimenta inalterable y rostro angelical ¿Acaso crees que el resto de su vida fue un camino de rosas? ¿O que la suerte le sonrió siempre en los momentos más desesperados...?
No te engañes, nuestro reportero pasó por una profunda crisis en la que ni las drogas, ni el alcohol, ni el propio sexo pudieron ayudarle ¿Cómo, te asombras? ¿Piensas tal vez que Tintín no mantenía relaciones íntimas como cualquier hijo de vecino? Has de saber que el tupé no era la única prominencia relevante de su cuerpo; y lo de las drogas, seguro que lo intuías ya. Desde aquella exótica aventura del "loto azul" su relación con el opio se había convertido en algo más que un mero trámite visual de viñeta de cómic.

Bueno, bueno... Vayamos al grano. El drama personal de Tintín comenzó el día en que Milou dejó de tener bocadillos en las tiras, ya no manifestaba sus ideas abiertamente y lo único que salía de su hocico, muy de vez en cuando, era un vulgar y escueto ¡GUAAAAUUU!! Fue entonces cuando lo supo, Milou padecía un "Cáncer desanimado". Su blanco pelaje se estaba oscureciendo, caminaba cabizbajo y ni siquiera las fantochadas del Capitán Haddock le divertían ya... ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar al pobre Milou? ¿Significaba aquello el fin de la pareja más internacional del mundo? La adicción de nuestro héroe al whisky se hizo un hecho latente en los ecos de sociedad y, en consecuencia, dejó de recibir misiones por encargo, viajes a los consulados de Oriente o reportajes extraordinariamente enrevesados. Acompañó a Milou hasta que desapareció definitivamente de aquel mundo de dibujo. Lo peor vino después; el carácter de Tintín se transformó por completo; se hizo huraño, maleducado e intransigente. Incluso muchos cómics de los llamados "oscuros", aprovechando aquel interesante cambio de registro, quisieron tentarle con cantidades astronómicas para que protagonizara sus historias. Pero no hubo forma de convencerle.
Nuestro joven reportero se encerró en la viñeta de su sala de estar y cuando el hastío, la soledad, la tristeza y el whisky colmaron su dolor, cogió una goma de un cajón de la mesita y se borró; dejando tan solo unas letras, apenas legibles, que decían:
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