Mostrando entradas con la etiqueta FOTOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FOTOS. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de octubre de 2015

DE FÁBULA



    Esta es una historia ciertamente rara, l'histoire d'amour de un árbol muy puro y de una nube clara, que para evitar los designios de su adverso destino, anclaron su amor en la curva de un camino...tal fue así su obstinado deseo, que tuve ocasión de verlos, un día de paseo... enarbolando su encuentro con pasión y locura y como testigo el sol, irradiando ternura. No sé si el final es feliz o es amargo, de cuantas versiones se cuenten, yo... Yo me hago cargo.

sábado, 31 de enero de 2015

XAO LIN DICE CIAO A SU LINDA MADRE XIN MAO

   


    Cada vez que Xin Mao organiza un viaje, lo hace sin consultar a la única heredera de su gran fortuna, la joven pusilánime e intranscendente de Xao Lin, su hija adoptiva, en verdad. Xao, fue arrancada de las zarpas de una muerte segura para engrosar el patrimonio humano de una matriarca sin alma, que sólo pensaba en sacar partido a su personal de servicio y humillar a su progenie como si en la satisfacción de la ofensa continua existiera un placer mayor que la maternidad. Xao es obediente, obstinada como una mula y capaz de deglutir un puño furioso hincado en su garganta si con ello alcanza la serenidad amputada por una vida sin raíces y por el sometimiento constante a cualquier voluntad que no sea la propia. Pero hoy Xao ha escuchado una voz interna... Una especie de mantra inconsciente que habla de huida y de soledad. Qué fácil resulta el desarraigo cuando nada sostiene al tronco, ni siquiera la melancolía de lo que pudo ser... Asomada a uno de esos acantilados escarpados e imponentes de Cinque Terre visualiza la trágica circunstancia de deshacerse de Xin Mao, la que se empeñó en ser madre de postín para satisfacer un ego infinito y déspota que estaba a punto de costarle la vida. Xao tiene muchas ganas de decir ciao.

domingo, 30 de marzo de 2014

ESTAMBUL (AGUAS ENTRE DOS MUNDOS)

El vuelo de Turkish Airlines en el que deposito nuevas y potenciales esperanzas de regresar al Asia Menor; aquel que devuelve mi mente y cuerpo, todavía fascinados por la chispeante vida de una ciudad tan bulliciosa y diversa como occidentalizada, a la rutina de la tierra valenciana ya desprovista de sus "fallas"...ese mismo vuelo que aún ahora me conduce a través de un brumoso Mediterráneo, será mi plataforma aérea de reflexión y análisis sobre este viaje fugaz, fugitivo y figuradamente necesario en el que me he embarcado (¿aereado?) para reconstruirme un poquito después de un semestre de actividad suprema. Debido a lo extenso de mis percepciones de viajante ávido de información, recalaré en tres posts que permitan una mejor digestión de la experiencia a mis acompañantes lectores y una visión más pormenorizada del cúmulo de sensaciones que guardo embutidas en la maleta del alma. Por esa razón, y como ya hice con New York, este viaje constará de tres partes. He aquí la primera. 
    Reconozco que la
globalización merma un poco el 
encanto de una ciudad que debiera rezumar "diferencia" y "exotismo" a 
raudales. Pero, bien es cierto, que si te alejas de lo que viene siendo la zona candente, céntrica y monumental... encuentras la esencia de la antigüa Bizancio. El comercio constante, el trasiego de viadantes, ciudadanos y turistas buscando el ferry adecuado o 
el bus que te deje allí donde nadie 
más se atreve a llegar, la vida 
inalterable de artesanos, artistas y vendedores de toda índole... 

 Los olores tienen su peso específico... olores que se alejan del clásico kebab, gofres o castañas tan 
profusos como tediosos... y que se acercan más a la vida sin máscara, esa que en ocasiones se perfuma de orín, gasolina o tierra recién mojada por la lluvia y que es tan cierta como las sensaciones que activa en los cinco sentidos. Los colores muy vivos y especialmente representados por el ocre del interior de las mezquitas, el azul intenso del mar y del cielo, el blanco-mármol de los monumentos y el verde de una tierra que esperaba, erróneamente, más yerma... Sí, eso es, olores y colores...
    Pues bien...Ha habido un poco de todo; la monotonía del sempiterno recorrido desde Sultanahmet hasta Puente Gàlata nos obligó a salir del manido circuito, casi mecánico, para impregnarnos de otras imágenes y vivencias que mi buen amigo "Manuel" supo recomendarnos tan bien y que le agradezco de todo corazón. Ahí comenzaba el descubrimiento. Hay que perderse, sin duda.


Muchos aspectos de la ciudad han llamado 
mi atención de forma singular. Por una parte diré que me ha alucinado por completo la 
buena convivencia de los Turcos con esa supuesta anarquía que tan injustamente les abandera (no sólo 
en la conducción, también en su forma de vivir). A mi me han parecido un pueblo muy bien estructurado, muy social, abierto e integrador. Mucho menos agresivo que el pueblo marroquí (encantador por otra parte) a la hora de abordar clientes potenciales (El zoco de Marrakech me resultó infinitamente más estresante que el Gran Bazar o el Bazar de las especias) y muy al tanto de los bloqueos, lagunas y pérdidas de los turistas una vez dentro 
de esa mole de 12 millones de habitantes que es Estambul. Por otra parte me ha resultado muy curiosa la familiaridad y 
cordialidad con la que perros y gatos conviven de forma equilibrada entre autóctonos y foráneos (Nunca olvidaré la estampa de un enorme perro cruzando una avenida por el paso de cebra sin alteración ninguna y con el total respeto de conductores y viandantes nada agobiados por la espera) . La razón de esa presencia desorbitada de mascotas autónomas por toda la ciudad guarda relación con una decisión municipal de saneamiento y protección. Todos esos animales están castrados, bien nutridos y con su pertinente chip de control; aunque lo de castrar animales siempre me chirría un tanto, el motivo es evitar una excesiva reproducción y el sacrificio masivo de un sinfín 
de criaturas inocentes en un matadero... Una prueba más de lo evolucionado de su cultura... Lo mejor es que fue una medida promovida por el propio pueblo, votada y aceptada por la mayoría. Ahora el pueblo los cuida y se hace responsable de todos ellos ¡Me encanta! Y me emociona mucho poder ver una armonía tal.

















Lo del burka ya, es otro cantar... No está generalizado en absoluto...
 El pañuelo en la cabeza sí... y normalmente de colores juveniles... Pero suficiente ver a una mujer toda de negro de pies a cabeza (Algunas ni siquiera con la mirada desvestida) para sentir un rechazo inevitable. Es cultural, está claro...pero la amputación de la libertad, esa gran restricción... la vive y asume la mujer a solas. Turquía es un patriarcado, detalle innegable cuando observas que el 80% de los habitantes que viven la noche de la ciudad, son hombres. Hombres creando sus pequeños grupos de charla en la calle donde la mujer no tiene ninguna cabida. El machismo está claramente instaurado, pero el sufragio universal femenino en Turquía fue abanderado y precoz respecto de otras sociedades más, digamos, desarrolladas y democráticas. Una extraña contradicción que no deja de sorprenderme... En las mezquitas, las mujeres atrás y algunas escondidas tras mamparas. Yo no puedo salvar esa barrera cultural...pero Estambul ofrece la posibilidad del respeto hacia opciones que nos resultan alejadas y repudiables. Por lo demás... Un deleite pasear sin más propósito que observar... Espiar a los pescadores en el Puente Galata, refugiarme en la intimidad que otorga el objetivo, comer bocata de sardinas del Bósforo y baklavas, cruzar a Asia, oler a comino, curry y jabones en los Bazares, perseguir puestas de sol, extasiarme con la luz que inunda la ciudad, tomar café turco, caminar bajo la imponente sombra de Santa Sofía... tantas cosas... Quedáis invitados...




lunes, 7 de octubre de 2013

LA GAVIOTA I





     Es una de esas mañanas perfectas que templan el rostro y acarician el alma. Percibes que el aire es demasiado plácido para ser cierto, la luz resplandeciente y vívida, las miradas acogedoras, el mar un remanso de paz sin ese constante fulgor del rompe-olas. Reina la calma y las voces de los pasantes son un murmullo adormecedor, casi una letanía. Huele a "Fruits de mer" y el estómago parece manifestar su vertiente más activa, de momento sólo una "Alhambra" y unas olivas. Es entonces cuando suena un saxo. Sólo falta el sexo, pero  no es apropiado en un paseo marítimo (Al menos no en pleno día). Piensas en voz alta que tus sentidos gozan del deleite de una plácida mañana, inalterable y hermosa. Nada puede estropear lo que sientes. Sacro error. Justo en la fracción de segundo inmediata al pensamiento, cae sobre ti un regalo del cielo. Es líquido, verde y cálido. Podría ser el "pesto" que el niño holandés de la mesa de al lado ha hecho volar hasta tí, por encima de la cabeza de su padre. Pero no. Viene de arriba. Las teorías absurdas que rondan tu cabeza aterrizan finalmente en un significado real. "Caca de gaviota" .Para ser más precisos, diarrea. Tu inmaculado ropaje tiene tres pequeños visitantes verdes. Al igual que el cojín del sillón, la cerveza y las olivas (¡Démoslas por perdidas!). La gaviota anda suelta, pero sigue en su vuelo imperturbable sin alterarse lo más mínimo. Ella es la auténtica protagonista de esta historia. Y me dispongo a contárosla, con el sosiego propio de un vuelo que parece no alterarse ni siquiera cuando arrecia la tormenta.
    En Ushuaia estaba mal considerada por la productora de guano. Michaela aportaba el hediondo sedimento como asociada honorífica. Semi-líquido, masivo y grisáceo. El clásico residuo que enamora y que vende. Perfecto en el mundillo. La empresa hacía conocerse por su nombre "la vida suelta" y por estar en el culo del mundo. Pero la excrecencia de nuestra amiga alada cambió, sin más, de color. De una forma irreversible e inapropiada. Ya era tarde para intentar convencer. El producto genuino perdió calidad. Regurgitar arenques fermentados no era suficiente. Tenía que pagar el precio de su osadía. Las puertas se cerraron. Michaela alzó el vuelo en dirección a vientos menos huracanados, en su cabeza palpitaba ya la intención de deglutir su ira sin cagarse en todo. Con el pensamiento cautivado por la idea de ser de nuevo deseada, llegó a Montevideo, casi en un suspiro. Iluminada por los destellos del Río de la Plata en sus ojos verde aceituna. Decidió probar suerte. Por qué no, pensó. Pero la fortuna distaba mucho de ser una aliada. Uruguay no es nada guay si la alineación planetaria no está de tu lado. Ya se lo decía el horóscopo. No te guíes por impulsos o recibirás un golpe de los que te dejan tibia ¿Puede una gaviota entender las sutilezas de la humanidad? Se entregó sin miramientos a los encantos de un albatros marinero, enroscada en sus fuertes alas por aquello de paliar los brotes de dolor que aún bullían en su interior. La calidez poco habitual de aquel viril espécimen de ala robusta le hizo creer durante un segundo que estaba ante su salvador. Juan era su nombre. "El Gaviota" su apodo. Pero no era ningún héroe forjando su viaje iniciático. Era tan sólo un farsante, el equívoco reflejo en el que mirarse. No hicieron falta promesas vanas, ni ojitos encandilados, para tocar la tierra. El albatros obtuvo lo que necesitaba y se esfumó en una estela de mentiras tan doliente como el desengaño de haber quedado desplumada y humillada. Michaela lloró mirando el puerto. Las personas parecían no complicarse en exceso mientras cargaban aquel barco con cajas marcadas por un frágil mayúsculo. Como su corazón. como su aliento ¿Sería la vida más sencilla de lo que le parecía en ese momento? Alzar el vuelo era ahora un desafío. Continuará.

domingo, 22 de septiembre de 2013

LA FRANCE (Mi lugar en el mundo... O de cómo embriagar los sentidos de recuerdos y vivencias).



Bueno, soy consciente de que me entrego muy poco a poco, que cuando hablo de mí, utilizo los subterfugios de la poesía, que mi lenguaje es descriptivo y un tanto abigarrado, que hablo poco de mi vida personal, al menos con claridad... Sigo siendo de esos que prefieren sugerir a decir... Sin embargo vengo dispuesto, en esta ocasión, a desnudarme plenamente. 



Vengo a hablaros de unas vacaciones relajadas que me han permitido abandonarme al noble arte de respirar... decir eso sería inexacto, inapropiado y demasiado práctico... Vengo a hablaros de "mi lugar en el mundo" que como bien predijo un tal Aristarain existe y está escrito en alguna parte y uno sabe cuando existe porque es capaz de sentirlo.


La mejor y más rica herencia de mi madre ha sido precisamente este legado tan vinculado a su tierra natal, en el corazón de Francia. Un paraíso rural poco transitado, lleno de magia y atardeceres, de noches estrelladas y naturaleza salvaje, de lagos, ríos, castillos, iglesias románicas y campos de cultivos, bosques frondosos y caminos... de esos en los que apetece perderse.



Pero en lo idílico de este reencuentro con la tierra y las gentes, subyace una pena...una herida abierta, un sueño recurrente que debía acallar. Os explico. La antigua granja de mis abuelos se ha puesto en venta... Podría entrar a desmenuzar las razones que han llevado a sus hijos a hacerlo, pero ya no quiero..siento que se pervierte algo puro para mí.


Yo sólo fui a despedirme, a enfrentarme a mis fantasmas, a cerrar un capítulo, de esos que uno jamás pensó escribir pero que son necesarios para iniciar un proceso de crecimiento en otra dirección. Cuando crucé el umbral de la puerta, entré en un mundo onírico, suspendido en el tiempo, donde el reino imperante de los sentidos surgió desde los poros de mi piel...


La casa estaba vacía de muebles, pero viva y despierta como nunca en mi imaginario. Todavía quedaban objetos diseminados a lo largo de los armarios empotrados de la casa. Olía a café y a desayuno, sonaba esa radio de éxitos de todos los tiempos que solía despertarme en el pasado, como una dulce melodía... el batir ansioso de alguna avispa revoloteando alrededor de la mermelada de fresa... el sonido de los neumáticos del coche del cartero con tres cartas para el joven y ajetreado nieto en vías de comunicación con sus corresponsales del mundo. Ya entonces le apasionaba escribir.


Y también estaban ellos, los de los cuerpos cansados y las sonrisas perennes, especulando sobre el tiempo, el campo, los animales, la vida. El leve crujir del parqué y la ventana con vistas al jardín en la que tantas veces asomé mi silencio y observé crepúsculos. Las estrellas más brillantes que nunca vi y la orquesta sinfónica de grillos que acostumbraban a adormecerme incluso cuando algo no iba bien... Y las fotos antiguas, donde aparecía mellado y con un lamparón en esa camiseta que vivió las mieles del éxito en los 80, mis hermanos aún cercanos y entrañables, las fiestas familiares, cada nuevo miembro, cada despedida...


En definitiva...yo, reconociéndome en cada pequeña percepción de vida, recogiendo la energía de las paredes, la presencia de mis abuelos y cada uno de los pasos dados en ese suelo ¿Cómo puede un lugar que se aleja tener tanta fuerza? ¿cómo pueden los recuerdos reavivar con una intensidad tal las vivencias del pasado? En definitiva ¿Es posible que el amor hacia las cosas sea el vehículo más directo de amor hacia los seres?



Me despedí de todas las cosas y de todos los seres, las vehementes exclamaciones  que proferí en el pasado por miedo a perder ese nexo...permanecieron en paz, no sin dolor. Pero acepté, simplemente acepté. Liberé ese sentido de propiedad inconsciente, para regresar un día, aunque mi lugar en el mundo ya no sea el que me dieron, sino el que yo construya. Atrás quedaron muchas cosas, no sólo los restos de un Peter Pan agotado de tanto uso, también cada uno de los instantes de sufrimiento que enturbian esta calma que ahora porto. Suenan... Brel, Montand y Piaf en mi cabeza...


Así ha sido, me llevé algún que otro objeto con fuerte carga sentimental, porque, a parte de ser diógenes soy un nostálgico empedernido...Lo tengo todo. Mi balance del año, ese que suelo hacer allí cada vez que tengo ocasión, se ha ejecutado calladamente, respetando mis emociones algo agitadas y respirando la tierra y sintiendo a las personas queridas con sus pequeñas miserias...A veces hasta en eso es bueno tomar distancia y dejar que las cosas simplemente sucedan. Os dejo...


CON MI LUGAR EN EL MUNDO...





martes, 13 de agosto de 2013

EL CAMINO III



Olor a hinojo borracho de rocío, campos de heno segados, golondrinas y vencejos desafiando lo adverso de un clima norteño en el mes de agosto, alguna amapola desperdigada entre ocres y tierras resecas y mi pie izquierdo palpitando un dolor profundo y enraizado que sólo consigo paliar canturreando viejos éxitos de los 80. Después de dos años de enamoramiento, el idilio continúa...



    Así vivo yo esto del "Camino de Santiago". Un viaje iniciático, sin duda, hacia los sentidos más primarios, hacia aquello que nos conecta a la tierra, eso tan ancestral que todavía persiste vital en las entrañas, por mucho que nos empeñemos en enterrarlo. Un pulso sin mediadores hacia la esencia del "yo" más descuidado, nuestro animal.
    He colocado mis posaderas 
sobre un banco en medio de la plaza desértica de un recóndito pueblo de la provincia de Burgos. Me masajeo el pie izquierdo, con intensidad obsesiva, mientras un gatito atigrado juguetea con el correaje de mi mochila y me mira curioso, con cierta expectación.
    Desde mi forzado reposo veo a la gente asomando por la cuesta, expresiones diversas retratan sus rostros  ...entusiasmo, fuerza, resistencia, dolor, desafío, arrepentimiento y en todas ellas subyace la eterna reflexión del caminante... ¿porqué? quiero decir... ¿Cuál es la razón verdadera que esconde esta deriva? En mi caso es el encuentro conmigo mismo, lo tengo claro. No es ni la fe recalcitrante, ni el deseo de

fomentar efímeras relaciones que encuentran su máximo exponente en alguna foto grupal que jamás volveré a ver, tampoco un ataque de vigorexia inconsciente y desaforada, el turismo rural o el descubrimiento de la España interior... No, no es nada de eso, aunque cualquiera de los motivos expuestos pueda resultar atractivo.    Estoy tan agotado de dar, de relacionarme, de hablar...que sólo necesito el silencio, cubrir mis necesidades 



carencias harto cultivadas a lo largo de todo el año y de esos escasos momentos 
de calma y de paz interior.
    Siento que respirar profundo en un camino empedrado, entre el cielo, la tierra y la soledad... es uno de esos placeres indescifrables de la vida en que el balance vital se automatiza y se regula de forma natural. Resurge un equilibrio inesperado en mí, una comunión que me reconcilia con todos mis demonios, jueces y espectros. Una sanación curativa. Una higiéne espiritual que cala hondo, no sé...Eso es y siento que es "el camino". Y así quiero que sea hasta que concluya.   

    Las imágenes que veis pertenecen al tramo Logroño-Burgos. "El Camino" lo voy desarrollando por partes, cada año un pedacito... Postergo el encuentro con Santiago para darle mucha entidad jejeje...Es la tercera parte, porque nunca publiqué las etapas precedentes... Lo haré prontito, prometido... Os presentaré esta trilogía a la inversa antes de que suceda el cuarto encuentro. Quedáis invitados a caminar... ¿Os apetece? Besotes.







domingo, 30 de junio de 2013

TEATRO, LO MÍO ES PURO TEATRO





Llegando al final de un camino largo y elaborado, vislumbro finalmente la luz... Todo un año de experiencias escénicas dejan su fruto y la verdad... entre nosotros... estoy exhausto. La docencia es un acto de generosidad y la teatral añade al esfuerzo de la enseñanza, la capacidad de ponerse en la piel del otro, la psicología en el trabajo, la paciencia y el espíritu organizativo. Con todo lo sacrificado que resulta a lo largo de una jornada de doce horas... hoy, aquí y ahora, me sigue compensando. Esa es la verdad. Me continúa fascinando ser partícipe directo de todas las fantasías que cobran vida en la escena y viven y reviven en las mentes, emociones y sensibilidades de los espectadores. Hoy, a punto de cerrar un nuevo capítulo profesional repleto de vivencias, os quiero dejar con retazos de lo que es, ha sido y será un año de teatro, por que lo mío, ya sabéis, es puro teatro. Besos y entended mis silencios, desde esa perspectiva. Os quiero.













domingo, 16 de junio de 2013

NEW YORK PART.III



Prometía ser un viaje repleto de sensaciones únicas, de esas que quitan el hipo y jamás se olvidan... Lo cierto es que no nos decepcionó a ninguno. La noche en la gran manzana descubrió su lado oscuro entre neones, vagabundos, locos, sonidos y el embelesamiento constante que ejercía el skyline sobre lo más profundo de nuestro ser. El mismo día que me emocioné hasta la extenuación escuchando un coro gospel en una de las muchas iglesias baptistas de Harlem, ese mismo día que atravesamos Central Park de punta a punta para acabar patinando en una pista de hielo sobre la que estampé mi cráneo haciendo alarde de mi técnica
 depurada en el noble arte del patinaje, aquel eterno y maravilloso día en el que decidimos asomar la cabeza por el Bronx por aquello del desafío personal y de conseguir derrocar el malogrado mito de nuestra infancia... Bueno, ese mismo día, nos deparaba una última y rocambolesca sorpresa que cambiaría nuestra percepción de la ciudad.

Acababamos de cenar en un cuchitril del Soho. Extenuados por la intensidad de la jornada, cogimos el metro de regreso a Port Authority, una vez allí tomaríamos un bus para finalizar nuestro periplo en el Hotel de New Jersey donde nos hospedábamos. En el vagón reinaba el silencio. Las conversaciones sonaban como murmullos distendidos y casi narcotizantes. De repente, sin más, justo antes de detenernos en nuestra parada... Un hombre de color con abrigo y gorro (Como tantos pudimos ver durante nuestra estancia) se abalanzó sobre uno de mis colegas y le golpeó con fuerza en la cabeza, con un objeto no identificado, pronunciando unas palabras que jamás desciframos y que suponían una amenaza en sí mismas... 



Después, en apenas dos segundos, el tipo aprovechó que el vagón se detenía y descendió sin más...Diluyéndose en el profundo anonimato y dejándome frente a un miedo paralizante que tuve que disipar en cuanto comenzó a brotar sangre a raudales y la histeria cobró cuerpo. Qué insignificante se puede llegar a sentir uno cuando te agreden con esa contundencia. La ciudad luminosa y chispeante se transformó en una bestia capaz de engullirlo todo, hasta la ilusión de permanecer. Por unos instantes temí por su vida, desconocía la gravedad de la lesión y él no paraba de gritar... Fue horrible.



Lo que sucedió a continuación fue, tal cual, un thriller americano con todos los ingredientes. Carrera por el metro en busca de alguien de seguridad, pérdida de conciencia, pareja de policías arquetipo, ambulancia por la 8ª Avenida, hospital social para inmigrantes, alcoholizados, presos, locos, pobres...5 puntos en la cabeza y un taxista Egipcio que nos condujo hasta New Jersey sin saber muy bien cómo llegar... ¡Cuánto me acordé del capítulo maravilloso de "Noche en la tierra" que tiene lugar en Nueva York!























Cuando llegué al hotel pensé en todo lo que habría podido suceder... En lo fácil que es llegar a sentir el reverso del destino, en lo infinitamente insignificantes que somos cuando una ciudad es capaz de decidir que la balanza se incline hacia el otro lado, en lo importante que es vivir sin miedo, en lo esencial que resulta tener sangre fría, en lo responsable que me sentía sin que los acontecimientos tuvieran nada que ver conmigo o mis decisiones... pero, sobre todo, en que la magia de la ciudad no había perdido un ápice de su fuerza, conocer su lado oscuro diseñó un paisaje todavía más atractivo del lugar. Tenía que desterrar lo idílico y comenzar a aceptar lo oscuro, lo miserable, lo que escondemos en el subconsciente y que jamás permitimos salir por miedo a que sea real... Como en la vida, nutrirse de sueños que sólo sostienen nuestros temores, es aceptar una gran e irrevocable derrota. Nueva York sigue siendo intensa...pero también jodidamente cruel.